Presenciar una enfermedad en nuestro compañero felino sin poder hacer nada es treméndamente frustrante. Hoy os voy a hablar de una que he presenciado y que me resulta aterradora. La bronquitis o asma felino.

El cuerpo siempre muestra una respuesta cuando a su alrededor se encuentra alguna sustancia irritante o un aĺérgeno. gato-tosiendo-2-300x204El asma es una respuesta excesiva de hipersensibilidad ante diferentes irritantes ambientales. Antes su presencia se produce una inflamación e irritación crónica de las vías respiratorias, que puede producir desde moco o una ligera tos poco frecuente hasta un ataque agudo (disnea) que dificulte o imposibilite la respiración. Es decir, los pequeños conductos de los pulmones (bronquios, bronquiolos) se inflaman e irritan hasta cierto punto y son propensos a colapsarse como una pajita en un batido espeso. El grado de irritación puede aumentar o disminuir pero siempre estará presente, al igual que ocurre con las personas.

Además de un alérgeno estos ataques pueden estar producidos por el estrés, y además de la tos puede acompañarse de vómitos, estornudos o incluso sibilancias (silbidos al respirar) al igual que en el caso de una persona alérgica.

Al principio puede que no seamos capaces de diferenciar la tos de arcadas o intentos de vomitar. En ese caso ante la duda si podéis grabad un vídeo de ese momento y enseñárselo a vuestro veterinario, que os podrá decir qué le está ocurriendo.

 

 

 

Debido al estrechamiento de las vías respiratorias el volumen de aire que el gato puede mover dentro y fuera de los pulmones se reduce cada respiración y supone un gran esfuerzo para él. El abdomen muestra espasmos ante el esfuerzo para expulsar el aire y las respiraciones son superficiales y rápidas. El gato puede incluso estar respirando con la boca abierta en un esfuerzo por mover la mayor cantidad de aire posible.

 

Además de los problemas respiratorios un ataque de asma es aterrador y agotador para el gato. No debemos olvidarlo a la hora de afrontar un ataque.

 

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento se centra en aliviar y prevenir que los conductos respiratorios se colapsen.

MI-GATO-TIENE-ASMA-5-300x225.jpgEl alivio se producirá gracias a una atención de emergencia por parte de un veterinario que administrará una pequeña dosis de epinefrina, corticosteroides (para reducir la inflamación) o un dilatador de las vías respiratorias (para permitir mayor entrada de aire) que debe revertir la crisis asmática. La medicación elegida dependerá de la urgencia y el estado del animal.

En todo caso es vital que el animal reciba tratamiento profesional de manera inmediata al detectar el ataque. Y tras esta atención, será necesaria una posterior atención constante.

La ausencia de signos clínicos tras la administración de fármacos no se acompaña de la desaparición de la inflamación de vías respiratorias, por lo que es necesario un control y tratamiento constante para evitar que se convierta en una enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

 

El tratamiento habitual tras la estabilización del estado del gato suele ser una combinación de broncodilatadores y esteroides, orales o inhalados a la que puede añadirse medicación según sus necesidades.

 

¿Cómo administrar la medicación?

El veterinario nos explicará cómo debe administrarse la medicación, la forma y la periodicidad.

Pero es importante tener en cuenta también el momento y lugar en que la administramos. El gato puede ser colaborativo pero estar nervioso, o simplemente no ser colaborativo, por lo que debemos intentar crear un entorno de confianza y paz.

Quien mejor conoce a tu gato eres tú. Sabes en qué posición se encuentra más cómodo, dónde y cómo acariciarlo, en qué lugar se encuentra más seguro, cuál es su recompensa preferida… Conociendo estos aspectos es posible crear una rutina que dé seguridad al animal en el momento de la medicación.

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En el caso de las cámaras para inhalación es recomendable dejar que el gato se acerque y conozca el aparato por si mismo. Dejarla a su alcance para que la huela e incluso dejar en ella alguna recompensa para que la asocie a algo que le gusta. Poco a poco aproximarla a su cara, apenas unos segundos, para que el gato pueda entender que no es peligrosa y que no es permanente. Y acariciarle si se mantiene en calma.

El ruido del inhalador será un problema si el gato lo asocia a algo malo o inquietante. Puede resultar útil para que se acostumbre utilizar un segundo inhalador para familiarizarle con el ruido realizando una descarga en momentos de actividad normal, como al servirle comida o simplemente al cocinar. Y siempre se debe mantener la calma (el gato detectará nuestro nerviosismo y le pondrá más nervioso) y llevar un registro de las inhalaciones utilizadas para saber cuántas quedan en todo momento.

 

¿Y qué hacer después?

Normalmente se tardará un tiempo en ajustar la combinación y dosis adecuada de medicación por lo que es esencial

  • mantener la paciencia
  • informarse sobre la enfermedad en internet y revistas veterinarias
  • leer la experiencia de otras personas que han convivido con gatos asmáticos, aunque recordando que cada gato y cada situación son únicos
  • llevar un registro exhaustivo
  • eliminar en lo posible los desencadenantes ambientales

El registro diario servirá para detectar los desencadenantes de los ataques y la respuesta ante el tratamiento suministrado. Cuando sucede una emergencia es difícil olvidar los detalles que la rodean por lo que la información recogida cada día será verdaderamente útil para el veterinario y permitirá detectar patrones. Y no olvidar llevar esta información si el ataque debe tratarse como urgencia en un centro veterinario no habitual.

Algunas notas útiles para incluir son:

  • Fecha
  • Tiempo y severidad de ataque
  • Tratamiento dado
  • Notas veterinarias
  • Cambios de comida
  • Cambios ambientales
  • Otros problemas de salud

 

El profesional puede considerar necesario realizar radiografías de tórax periódicas o analíticas para el seguimiento de la enfermedad

El asma suele empeorar en primavera y otoño

 

Es necesario esforzarnos en detectar los posibles desencadenantes del asma que puede haber en el lugar en el que vive el gato. Algunos de ellos podría ser:

  • Humo: velas, cigarrillos, chimenea, incienso, quema al aire libre
  • Fragancias: perfume, ambientador, arena perfumada para gatos
  • Productos químicos: alfombras nuevas, pintura, muebles
  • Ambiental: polen, moho, humedad, aire frío
  • Polvo , ácaros en la ropa de cama, arena para gatos
  • El esfuerzo excesivo
  • El estrés y el miedo que causan respiración rápida y frecuencia cardíaca
  • El exceso de peso

 

Minimizar los elementos irritantes en el aire ayudará a disminuir la posibilidad de un nuevo ataque, por ejemplo utilizando una arena sanitaria que no produzca polvo y evitar el uso de sprays en su presencia.

Y es imprescindible mantener una observación constante del gato. Si su gato respira con la boca abierta o si se observan movimientos abdominales excesivos durante la respiración y el gato no está ronroneando, es posible que esté en los momentos previos a un nuevo ataque.

 

 

Os recomiendo dos enlaces que amplían esta información, Veterinarypartner y Fritzthebrave, un sitio web creado por una familia dedicada a su gato asmático y que incluye multitud de información. También este artículo de la Clínica Gattos (del que además he tomado la imagen de cabecera).