Por la red es fácil encontrar artículos que hablan de la importancia de que los bebés convivan con gatos para evitar que se les desarrolle asma. Aunque la mayoría mencionan el estudio de donde sale esta conclusión, más bien parece que unos copian la información de otros pero no han accedido al estudio original. Os cuento qué se estudió y así vemos qué hay de verdad en esa afirmación.

El Estudio Prospectivo de Copenhague sobre Asma en la Infancia 2000 (COPSAC2000) se centra en analizar los factores de riesgo que producen las infecciones simples en los primeros 3 años de vida. Los factores de riesgo que se tomaron como iniciales fueron la asistencia a guardería, duración de la lactancia materna, hacinamiento en la guardería, presencia de hermanos, exposición ambiental al tabaco, contaminación del aire en interiores, bajo nivel socioeconómico y sexo masculino. Pero en realidad en el estudio se tuvieron en cuenta 84 factores de riesgo ambientales y corporales.

La diferencia de este estudio con los anteriores es que tiene en cuenta la relación entre diferentes variables, en vez de centrarse en una o dos como se solía hacer. Es decir, se trataba de estudiar si ser un niño que vive en una casa en la que se fuma y tiene hermanos le hacía más propenso a sufrir infecciones que a una niña sin hermanos viviendo en una casa en la que no se fuma, por ejemplo. Hasta ahora se estudiaban estos aspectos por separado a pesar de que algunos pueden potenciar al resto.

grass-girl-flower-animal-fur-kitten-969247-pxhere.com.jpgEl estudio se hizo sobre más de 300 niños nacidos de madres asmáticas, desde que nacieron hasta que cumplieron los primeros 3 años de vida. Los niños acudían a una visita rutinaria con pediatras cada 6 meses en las que se tomaban muestras y se entrevistaba a los padres acerca de cualquier enfermedad, síntomas, duración, medicamentos y vacunas desde la última visita. También se contrastaba la información con el médico habitual del niño.

Y lo importante de todo esto, ¿qué conclusiones sacaron?

Solo el hacinamiento en la guardería tuvo una influencia significativa pero modesta en el desarrollo de infecciones de todo tipo y en concreto de resfriados, faringitis y otitis. Las neumonías y bronquiolitis se asociaron al tabaquismo materno, el parto por cesárea, la presencia de hermanos mayores y la asistencia temprana a guardería.

¿Y respecto a las mascotas?

Los autores del estudio no pudieron determinar una asociación clara entre habitar con perros o gatos y el desarrollo de infecciones. Solo pudieron analizarlo como parte de un conjunto de variables ambientales. Y en este sentido determinaron que la exposición temprana a mascotas en combinación con una propensión genética del bebé a tener sibilancias sí tiene relación:
– en el caso de los perros aumentó el número de resfriados, amigdalitis, otitis, gastroenteritis, diarreas…
– en el caso de la presencia de gatos pareció protegerlos, es decir, hubo un menor número de infecciones tanto respiratorias como gastrointestinales

¿Eso significa que un bebé no puede vivir con un perro o que un gato va a conseguir que el bebé no tenga infecciones?

No, obviamente. Lo que significa es que un conjunto de variables ambientales entre las que se incluye la presencia de animales ha llevado a este resultado. Pero si se da ese conjunto de variables, la presencia en la casa de un gato es positiva.

Es complicado conseguir una conclusión más definitiva. Es un estudio muy complejo. Es imposible analizar únicamente la relación entre la presencia de animales y el desarrollo de infecciones. Simplificando, porque no puedes estudiar durante meses cómo afecta la presencia de un gato a un bebé aislándole de otras variables como la temperatura, otros niños, tabaco… e incluso habría en ese momento otros aspectos que podrían influir en el estudio como la relación entre el bebé y el gato, la cantidad de tiempo que pasan juntos, cercanía, cómo interactúan… y las propias características físicas del gato y del bebé.
Más información leyendo este artículo que realizó la Dra. María Eugenia Noguerol para Intramed.

En cualquier caso puede que también os interese echar un vistazo a esta otra entrada sobre qué hacer en caso de tener alergia al gato o a esta sobre la llegada del bebé a casa y si los gatos pueden tener celos.