A pesar de que los gatos suelen estar encantados cuando les ponemos atún para comer es necesario que nos replanteemos si esta es una buena dieta o no. Os adelanto que incluso puede causarle enfermedades…

Tradicionalmente se ha compartido el atún que usamos para las ensaladas con nuestros pequeños felinos y es un error que puede provocar carencias y enfermedades en nuestro gato.

El principal motivo es que este pescado contiene mercurio. Es un metal pesado que suele encontrarse principalmente en el pescado azul. Un consumo continuado puede llegar a afectar al sistema nervioso. Aunque hay información y estudios que podéis encontrar en este sentido el más claro es el realizado por la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos) y la Universidad de Kurume (Japón) en el que alimentaron a un grupo de gatos durante varios meses con atún con una alta concentración de mercurio y detectaron problemas neurológicos, ataxia, falta de coordinación y debilidad.

Además el envase suele contener Bisfenol A o BPA, que los estudios empiezan a considerar como un componente cancerígeno aunque sus efectos aún no se conocen por completo. Es un elemento que podemos encontrar en multitud de envases (como algunas botellas de agua) o plásticos de uso habitual. En Europa se permite en envases que van a contener alimentos pero está prohibido para biberones, por ejemplo.

En el caso de los gatos, especialmente los cachorros, su tamaño y constitución les hace más proclives a sufrir los efectos nocivos de las sustancias por lo que hay que tener especial cuidado en lo que les damos para comer.

En cuanto a las grasas, el atún contiene grasas saludables que incluso pueden ayudar a combatir el colesterol y a mantener un pelo brillante y sedoso. Y el aceite que suelen llevar las latas y que se quedará en el atún por mucho que lo intentemos exprimir puede ayudar a expulsar las bolas de pelo. Sin embargo un exceso de estas grasas nunca es algo saludable para la salud.

GF0HS4X1--490x578.jpgPor otro lado, el atún en lata es un pescado que se ha tratado y limpiado. En este proceso pierde gran parte del hierro, calcio y vitaminas que suele contener. Por el contrario la histamina sigue presente, que puede provocar reacciones alérgicas.

Y también algo que se pierde en el procesado es la taurina, un aminoácido esencial para el buen funcionamiento del corazón y de la vista. Una carencia grave de taurina provoca  problemas cardiacos.

Por lo que acabo de comentaros, si un gato va a comer atún es mejor que lo consuma fresco que en lata, al menos para evitar el BPA y porque está libre de conservantes.

Cuando hablo de atún fresco no me refiero a atún crudo, que también puede causarles problemas. El cocinado es imprescindible por la posible presencia de Anisakis, ese parásito que a veces podemos encontrar y cuyo consumo puede provocar desde vómitos y dolor de estómago a anafilaxia y shock. Al igual que si nosotros lo consumimos es mejor congelar el pescado al menos 72 horas y cocinarlo después de su descongelado de forma natural (aunque para los gatos no es necesario cocerlo totalmente, como si fuera para nosotros).

Además existe una enzima en el pescado crudo llamada tiaminasa que destruye la vitamina B. La falta de esta vitamina puede provocar pérdida de peso y apetito, debilidad, falta de coordinación y en una carencia grave incluso puede fallecer.

Por otro lado si el consumo de atún es muy frecuente puede ocasionar un déficit de calcio. Esta carencia afecta en gran medida a los huesos, que pueden debilitarse. Un exceso de fósforo o magnesio, también presentes en el pescado, puede producir problemas urinarios y piedras en el riñón, que puede provocar desde dolores a una insuficiencia renal.

En resumen, ¿el atún es malo para los gatos? Aunque no es grave que consuman una lata de atún de forma puntual o como premio es necesario evitar que lo coman de manera regular.

Recordad en cualquier caso que ya os hablé de la importancia de una comida balanceada, los nutrientes que necesitan y cómo entender lo que pone en las etiquetas de los alimentos para gatos.