Las navidades, al igual que el verano, es una época que produce miles de desplazamientos. Y es el momento en el que debemos decidir qué hacer con nuestro pequeño felino para que también disfrute de las vacaciones, y del trayecto si debe viajar.

 

La mejor opción

Cada gato es único y con necesidades y personalidad únicas. Es necesario antes de cada viaje determinar cuál será la mejor opción para el gato.

Los gatos son animales territoriales a los que no les gustan nada los cambios. Les encanta su territorio y conocer sus ruidos y olores. Viajar supone una gran carga de estímulos que no todos pueden tolerar. Y la llegada a destino también supone en la mayoría de los casos un nuevo territorio que no conoce y al que debe acostumbrarse. Otro peligro de estos traslados es que la tensión le lleve a intentar escapar y se extravíe en un lugar totalmente desconocido.

Algunos gatos adoran viajar, sobre todo si se han acostumbrado desde cachorros. Pero algunos sufren un gran estrés durante los viajes que, si podemos, sería mejor evitar. Además se estima que un gato tarda aproximadamente una semana en adaptarse a un nuevo espacio, por lo que si el traslado va a durar menos no se recomienda que el gato viaje.

En estos casos es buena opción valorar que una persona acuda al domicilio a cubrir las necesidades del animal. Y no me refiero solo a la comida y la arena, sino también atención, cariño y juegos. Si tenemos en nuestro entorno a una persona que el gato ya conozca y que pudiera acercarse a casa cada día (o cada dos días) para interactuar con él sería la mejor elección.

Cuando no tenemos en nuestro entorno a ningún conocido que pueda hacerse cargo de él en estos días podemos recurrir a una ayuda externa y profesional. La mayoría de protectoras realizan servicios de guardería a domicilio. Son personas muy sensibilizadas y con conocimientos para tratar al animal, hacerle sentir cuidado y querido en vuestra ausencia y que podrán detectar si algo va mal rápidamente. Es posible que os de algún tipo de reparo que una persona desconocida entre en vuestra casa. Bien, lo entiendo, la primera vez que yo pensé recurrir a una guardería también lo hice con un poco de temor. Pero la experiencia fue muy bien e incluso ahora soy yo la que en ocasiones hace guarderías solidarias a domicilio…

hand-person-woman-photography-play-cute-740549-pxhere.com.jpgComo recomendación os diré que si dudáis, habléis antes de decidir con la persona que haría la guardería. Sondeadla sobre por qué lo hace, que os cuente su experiencia con animales, si podéis reuníos con la persona en vuestra casa para que veáis el feeling que tiene con el animal… En cualquier caso tened presente dos cuestiones: si una persona trabaja de voluntaria en una protectora siente una gran afinidad por los animales y toda protectora que haga las cosas bien tendrá una serie de requisitos formales para hacer la guardería (firma de un contrato, os facilitará los datos del voluntario que irá a vuestro domicilio, os enviará fotos/vídeos del animal en sus visitas, os pedirá la cartilla veterinaria y os preguntará gustos, necesidades, zonas de escondite, personalidad del animal…).

No solo el animal no habrá tenido que salir de casa y vivir esos días en un sitio extraño y sin sus cosas, sino que vosotros tendréis un seguimiento de cómo está por parte de una persona preparada y motivada. Por último tened en cuenta que este servicio no es gratuito. Es más económico que una residencia para animales, el pago es solidario y se dedicará a cubrir las necesidades de otros animales abandonados y callejeros.

Las residencias para animales son también una ayuda profesional pero supone que el gato deba dejar su entorno conocido y seguro con sus juguetes y zonas de confort para vivir en un habitáculo extraño (que puede ser una minihabitación o un espacio tamaño jaulón según la residencia y el coste que abonemos) en el que continuamente tendrá olores y sonidos de otros animales que no reconoce y sin saber cuánto tiempo estará allí ni qué ocurrirá a continuación. No todos los gatos toleran bien estas estancias.

 

Si tenemos que viajar

Como hemos visto hay alternativas a que el gato viaje pero puede ser que por la duración o por una mudanza sea imprescindible que venga con nosotros. En ese caso es necesario seguir una serie de pautas para disminuir su estrés todo lo posible.

Cuando el viaje se produce en coche:

1 – Elegir un transportín en el que vaya a sentirse cómodo. Debe poder estirarse, ponerse de pie y girar. Los que incluyen pequeñas rejillas para ventilación son los más adecuados para evitar que pase calor y por seguridad debe ser un trasportín rígido y fuerte. Nada de bolsos de tela que son más inseguros, un gato nervioso puede rasgarlo con sus uñas y en verano da más calor al animal.

plane-aircraft-transport-pet-cat-cage-903231-pxhere.com

El tamaño ideal además permitiría tener una pequeña bandeja de arena por si necesita hacer sus necesidades. Si no es posible es aconsejable poner empapadores en el fondo del transportín que le mantengan limpio y seco en todo momento.

El transportín debe situarse en el suelo entre el asiento delantero y el trasero, o sobre el asiento trasero asegurado por el cinturón de seguridad.

Si es asustadizo puede ser útil tapar el transportín con una sábana (no una manta, se concentraría demasiado calor). Los gatos nerviosos suelen estar mas cómodos en escondites oscuros, que es lo que se pretende evocar con la sábana.

Si van a viajar varios gatos y se llevan muy bien pueden hacerlo juntos, que les dará seguridad. Pero solo si se llevan muy bien. Si hay tensiones entre ellos obligarles a pasar un viaje en un espacio cerrado y juntos puede provocar un desastre. En esos casos es mejor que vayan en transportines separados pero enfrentados para que puedan verse.

Algunas personas prefieren que el gato no vaya en transportín sino en los asientos. En ese caso la ley obliga a que sea en los asientos traseros y lleve un arnés de seguridad del que no pueda zafarse y que esté enganchado al enganche del cinturón de seguridad. En ningún caso debe ir suelto en nuestros brazos dado que si se escapa puede provocar un accidente (al meterse en la zona de los pedales o taparnos la visión o restringir nuestros movimientos) y sufrir grandes daños.

En mi opinión, si se produce un accidente el gato estará más protegido dentro de un transportín. Que lleve un arnés enganchado al cinturón de seguridad asegura que aunque se produzca el accidente y el transportín se rompa el gato no podrá salir corriendo y perderse.

Una recomendación siempre que un gato salga de casa en un transportín es asegurar las partes desmontables con bridas de plástico. Si el trasportín se cae evitan que se abra y el gato pueda salir corriendo.

2 – En los días previos acostumbrar al gato a estar en el transportín. Esto es algo que todos deberíamos hacer siempre y no solo de cara a un viaje. Los gatos suelen asociar los transportines a situaciones de estrés, por ejemplo una visita a un veterinario. Sería conveniente que lo vean como algo siempre presente en casa, donde pueden entrar libremente y que incluso puede ser algo bueno. Si lo dejamos abierto en una zona en la que solamos hacer vida y además ocasionalmente introducimos chucherías en él para que el gato los descubra puede llegar a considerarlo un refugio, un escondite o una zona para descansar.

Tanto en casa como durante el viaje en el transportín debe tener una mantita que suela utilizar y algún juguete.

3 – Realizar en los días previos algunos paseos de prueba para que el gato se acostumbre al movimiento, al olor del coche y a los sonidos que irá encontrando durante el trayecto. De este modo también podremos detectar si el gato se marea en los viajes. Si se produce el mareo o no soporta el paseo vuestro veterinario, si lo considera adecuado, es posible que os prescriba algún medicamento o sedante ligero que le ayude durante el recorrido. En ningún caso mediquéis al animal sin el consejo profesional de un veterinario que lo haya reconocido previamente.

En cualquier caso es aconsejable que no se le alimente en las tres horas previas al viaje.

black-and-white-animal-dark-pet-cat-feline-1195969-pxhere.com4 – Durante el viaje el ambiente tiene que ser de calma y tranquilidad. Escuchar nuestra voz le tranquilizará. La misma música que solemos poner en casa será un sonido conocido que enmascarará otros ruidos desconocidos para él, pero no debe ser una música estridente ni muy alta.

Para evitar en la medida el ruido es aconsejable llevar siempre las ventanillas cerradas y mantener una temperatura cálida pero no extrema (ni de calor ni de frío).

Es muy probable que el gato emita maullidos lastimeros durante una parte (o todo) el viaje. Es imprescindible que le hablemos con voz calmada, en ningún caso gritarle ni enfadarnos. El gato no quiere molestar, solo está nervioso y necesita que le tranquilicemos. Un grito solo empeorará la situación.

Realizar paradas en la que cojamos el transportín y nos pueda ver es útil. En ningún caso el gato debe salir del coche para evitar riesgos de fugas o accidentes. En función del tamaño del transportín que hayamos elegido será necesario (o no) que salga de él. Lo ideal es que no lo haga, si tiene espacio para moverse, alimentarse y realizar sus necesidades.

En estas paradas debemos asegurarnos de que beba. Parar cada dos horas aproximadamente es lo más recomendable. Y por supuesto debemos en estos casos acariciarle para que se relaje.

En los viajes que se producen en verano es muy importante recordar la facilidad con que puede dar al gato un golpe de calor. Un coche parado puede superar en apenas unos minutos los 40 grados y desencadenar una brusca subida de la temperatura del animal. No os recomiendo EN NINGÚN CASO dejar a un animal solo en verano dentro de un coche ni siquiera unos minutos. Siempre tiene que tener una buena temperatura y estar acompañado.

En caso de viajar con un animal SIEMPRE debemos llevar su cartilla veterinaria y el animal debe llevar chip. En caso de extravío tras un accidente o en un descuido será el medio por el que puedan localizarnos y nosotros demostrar que es nuestro gato para recuperarlo.

Si aún no lo has hecho, si quieres a tu gato ponle chip.

 

5 – A la llegada a destino también tendremos que tener un poco de precaución. El gato no debe salir del transportín hasta que estemos dentro de la casa y nos hayamos asegurado de que las ventanas están cerradas o protegidas para evitar escapadas.

El gato debe pasar unos minutos aún dentro de su transportín en una habitación apartada y tranquila, para que pueda empezar a aclimatarse al nuevo espacio. Tras unos minutos y ya habiendo dejado en la habitación sus juguetes, arenero, rascador, comedero y bebedero podemos abrir la puerta y dejarle tranquilo para que salga cuando se sienta seguro.

Es muy probable que las primeras horas (o días) el gato no salga de la habitación o incluso esté escondido bajo un mueble. No debemos forzarlo a salir, lo hará cuando se sienta cómodo.

Si el gato siempre viaja al mismo lugar es posible que disfrute desde el momento de la llegada pero puede no ser así. Un gato asustadizo vivirá el cambio como si fuera un sitio nuevo aunque haya estado en otras ocasiones en él.

Utilizar feromonas artificiales puede ayudarle a sentirse seguro en el nuevo espacio (también se puede utilizar en el coche antes del viaje) aunque no todos los gatos reaccionan ante ellas. En cualquier caso tendremos que tener presente que marcará el nuevo espacio con sus propias feromonas en los siguientes días.

 

Y si no vamos en coche

Cuando el viaje se realiza en otros medios como el autobús tenemos que tener presentes de antemano las normas de la compañía. En todos los casos debe viajar en bodega, y la responsabilidad de lo que le pueda pasar es del propietario. Teniendo en cuenta el estrés, los fuertes ruidos, la temperatura, que en caso de accidente no estará asegurado y tendrá objetos muy voluminosos y pesados a su alrededor… es una opción que personalmente no recomiendo.

En el caso de los viajes en tren Renfe tiene publicadas normas claras que podéis consultar en su web Solo se permite un animal por pasajero, debe viajar a los pies del viajero y siempre que el resto de viajeros no se opongan. En servicios AVE, Larga Distancia, Avant y Media Distancia Convencional estarán admitidos los animales cuyo peso máximo no exceda de 10 Kg., siempre dentro de una jaula, transportín u otro tipo de contenedor cerrado cuyas medidas sean 60x35x35 cm. con dispositivo para contener y retirar los residuos. En estos casos lo más recomendable es elegir un asiento discreto en el primer o el último vagón para evitar que haya mucho tránsito alrededor del gato. Si el gato es silencioso el viaje en tren es cómodo, rápido y seguro. Si se reciben quejas de otros viajeros es posible que el personal nos cambie de asiento o incluso nos impida seguir el viaje.

Las condiciones en los viajes en avión dependen de la compañía con la que vayamos a volar y el país al que vayamos a hacerlo. Algunas empresas obligan al animal a ir en bodega (con sus riesgos y estrés correspondientes) y en otros se permite que viaje con el pasajero (en función del tamaño del animal). El transportín debe ser un modelo concreto que cumpla las normas de la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), llevar la documentación en regla y según el destino puede ser necesario que el animal realice cuarentenas o haya recibido vacunas concretas antes de que pueda salir del aeropuerto.