Los animales, al igual que las personas, pueden llegar a desarrollar trastornos alimenticios que dañen su salud y su comportamiento. Algunos son tan conocidos como la anorexia y la bulimia. Sin embargo me voy a centrar hoy en la pica, un comportamiento que a veces tenemos un casa y no sabemos detectar.

 

La pica, también llamada malacia, es la acción de comer de forma compulsiva objetos no alimenticios. Algunos de los más comunes son: hilo o cuerda, cartón o papel, tela, cables, plantas o incluso arena. No solo se refiere a chupar o masticar, tiene que tragarlos.

Hace unos años se realizó un estudio sobre este trastorno y muchos de los dueños veían a sus animales chupar o masticar estos objetos pero estaban convencidos de que no los tragaban. Sin embargo en análisis en el veterinario se detectaban estos objetos en sus heces.

Es posible que alguien que no conozca la pica pueda pensar que es divertido ver cómo el gato mastica los cordones que atan el cojín a la silla, o como lame la mantita de lana del sofá. O que puede estar jugando mientras mastica el cable de la televisión. Pero la cuestión es que estos actos pueden ser muy peligrosos para el animal. Si llega a ingerirlos, puede producir un bloqueo en el estómago que impida el paso de alimentos o de sangre que solo pueda eliminarse mediante cirugía. En el caso de los cables puede electrocutarse. Si son plantas, puede envenarse si son tóxicas.

Es imprescindible mirar qué hace nuestro gato cuando juega o se relaciona con nosotros, no solo verlos. Hay que pensar en qué está haciendo. Cuando tiene un problema realiza acciones para llamar nuestra atención y debemos ser capaces de detectarlas.

 

LO QUE NO ES LA PICA

Muchos gatos que han sido criados desde muy pequeños con humanos (sobre todo si han sido destetados demasiado pronto) pueden lamer prendas de las personas con las que conviven (o a ellas mismas). Es habitual, suele ocurrir cuando van a dormir o hace un tiempo que no se relacionan con la persona, puede verse acompañado de un ronroneo y amasado de patitas, e incluso algunos felinos mantienen esta costumbre siendo adultos. La diferencia con la pica en este caso es que la acción es un lamido, pero no hay ingestión.

En ocasiones también el dueño puede pensar que su gato sufre pica porque ha visto una vez que ingiere algo que no debería. Puede deberse a muchos motivos pero el trastorno se produce cuando esta ingestión es repetida, no un caso puntual. Aunque sí es un signo para estar muy pendiente en los siguientes días de cómo evoluciona el gato tras la ingestión y si vuelve a producirse.

Algunos gatos jóvenes se excitan tanto en sus juegos de caza que al mordisquear la persa pueden llegar a tragársela. En el caso de los bebés puede darse con las gomas de pelo que patean de un lado a otro de la casa hasta que la cazan y empiezan a mordisquearla. En este caso la ingestión es accidental, es una falta de control o un exceso de energía incontrolable. En este caso no deberíamos tener mucha más preocupación más allá de de proporcionarle unos juguetes adecuados y que no pueda tragar.

Otra acción del gato que puede llegar a confundirse con la pica es la ingestión de plantas. Hay que recordar que la hierba es un purgante natural de los felinos, que comen con frecuencia para evitar el acumulamiento de pelo en su estómago. La pica se produce cuando come plantas de forma compulsiva, no si le vemos un día comer una planta y unas horas después vemos el vómito con una bola de pelo en el pasillo. En este caso se la ha comido por falta de algún otro tipo de purgante como la malta o la hierba gatera (nepeta cataria). Puede surgir un problema si las plantas que toma son tóxicas por falta de alternativas.

 

LAS CAUSAS

Los motivos por los que puede producirse este trastorno son muy variados, e incluso puede producirse una mezcla de varios. Es imprescindible prestar atención a nuestro gato y especialmente si detectamos este comportamiento para poder determinar la causa. Solo conociéndola podremos ponerle solución.

Deficiencias en la dieta. Un pienso de calidad debería aportar un nivel adecuado de minerales, vitaminas, nutrientes… Sin embargo si el pienso no es bueno puede provocar una deficiencia de algún mineral falta de fibra. Lo primero que tendríamos que comprobar es si realmente estamos dando un buen pienso a nuestro gato, y si se adapta a sus necesidades.  white-pet-kitten-cat-mammal-close-up-1348932-pxhere.com

– Un problema de salud puede estar provocando el trastorno. Enfermedades como la diabetes o la inmunodeficiencia pueden ser causantes de la pica. Una visita al veterinario puede descartar que esté provocado por un problema físico.

– Durante bastante tiempo se ha considerado que algunas razas como los birmanos tenían una predisposición genética a desarrollar pica. Pero por ahora no hay estudios suficientes que lo verifiquen.

– El problema más habitual: la ansiedad. Igual que nosotros nos comemos las uñas antes de un examen los gatos adquieren hábitos para manifestar o liberar parte de su ansiedad. Si le falta motivación o tiene estrés puede desarrollar hábitos para paliar esta tensión. La pica es uno de ellos pero no el único.

 

¿Y QUÉ HACEMOS ENTONCES?

Aún hay personas que piensan que este tipo de conductas se tienen que castigar. Un animal nunca hace nada para molestar ni por motivos negativos (celos, envidia, chantaje…). Responde a cada momento como ha ido aprendiendo y según su naturaleza, lo que le pide el cuerpo. La pica es una muestra de ansiedad, y de cara a nosotros una llamada de atención. Recomendar los castigos para evitar estas conductas solo puede hacerlo alguien que no conoce la naturaleza del gato ni su forma de ser.

Un gato puedo llegar a aprender que no debe comer plásticos o trapos mientras tú le ves. Puede aprender a evitar que le veas. Pero eso no evitará la causa que ha provocado la conducta. Si quieres evitar el problema debes quitar de su alcance lo que mastica y ponerte a analizar qué ha cambiado y solucionarlo. Tienes que detectar qué ha producido el estrés o detectar si es un problema físico y resolverlo, o cambiar de alimentación si es un problema nutritivo. Sin trabajar en la causa del problema podremos evitar el síntoma pero tarde o temprano se producirán otros.

En los casos de aburrimiento o ansiedad el problema suele estar provocado por:

Cambios en la casa. El gato es un animal muy territorial y amante de las inercias. Una mudanza, un cambio de muebles, pintar la casa… puede provocar el estrés. Y convertirse en ansiedad si se prolonga en el tiempo. Todos estos cambios tienen que hacerse despacio, siguiendo unos protocolos y dotando siempre al animal de un espacio seguro al que poder volver si se encuentra superado. Si ya se han producido los cambios y en unos días el gato no es capaz de acostumbrarse quizá habría que pensar en revertirlos si es posible. Las feromonas y tener un espacio tranquilo con sus cosas le puede ayudar a acostumbrarse.

puppy-dog-animal-canine-cat-mammal-68800-pxhere.comOtros miembros peludos y humanos a su alrededor. La llegada de un nuevo miembro a casa (sea persona o animal) es una fuente importantísima de estrés para el animal, que también lleva sus protocolos y sus plazos. También los cambios de actitud de alguno de los miembros hacia el gato. Ya os hablé de los celos cuando llega un bebé, que en realidad es un cambio de conducta que las personas de la casa provocan cambiando su propia conducta hacia él. Con los animales también puede suceder. Si un animal se encuentra enfermo o dolorido y responde mal cuando el gato se acerca a él, el gato puede desarrollar estrés y mostrarlo con pica. La causa del problema no está en el gato sino en el otro animal. Puede ser útil separar temporalmente a los animales, o incluso realizar un nuevo proceso de presentación.

Aburrimiento, que suele solucionarse con enriquecimiento ambiental. Incluir estanterías a las que pueda trepar, rotación de los juguetes disponibles, diferentes texturas en sus espacios o una ventana por la que mirar (siempre protegida con mosquiteras para evitar caídas) darán mayor distracción a nuestro gato. Los juguetes inteligentes para gatos que le obligan a una cierta actividad para conseguir la comida o un premio, como las bolas con agujeros que deben ir moviendo, les mantiene entretenidos y disminuye la alimentación por aburrimiento.

Para los que tienen mucha energía disponible que quemar se pueden conseguir torres para trepar o hacerle una torre sencilla nosotros mismos (en ese ejemplo pienso que falta una balda en la parte de arriba en la que poder parar y algunas más en forma de escalera para que pueda bajar, que no todos los gatos saben bajar en vertical). Hay muchas alternativas y opciones posibles.

El enriquecimiento en altura suele ser útil para ayudarles a hacer ejercicio y que quemen calorías, hacer ejercicio, resguardarse en un espacio seguro en alto si están nerviosos o simplemente jugar.

Y por supuesto, jugar con ellos debería ser nuestra primera opción.