Cuando queremos que un gatete forme parte de la familia a veces nos vamos a buscarlo sin tener las ideas claras, pensando solo que al verlo nos enamoraremos inmediatamente. Pero igual que no escogeríamos una pareja solo por lo que veamos en los primeros 15 segundos ni porque nos parezca una preciosidad, tampoco deberíamos escoger a nuestro gato por esos motivos. 

 

Un gato bien cuidado puede vivir con nosotros durante 20 años. Así que veamos cómo elegir a nuestro compañero con acierto…

 

Los primeros tres meses de vida

Los primeros tres meses de la vida del gato son muy importantes. Es el momento en el que aprenderá a relacionarse con otros gatos, límites, autocontrol, cuándo hace daño y cuándo debe parar. Si el gato aprende esto junto a sus hermanos de mayor será un gato seguro, que conoce sus posibilidades, y equilibrado, puesto que tendrá confianza en poder resolver los imprevistos que surjan. Así que este aprendizaje, o la falta de él, cuando sea adulto marcará su afán de territorialidad o su adaptación a los cambios que pueden producirse durante toda su vida.untitled5445

Un gatito recién nacido puede ser adorable pero por su bienestar y la de la relación en casa es mejor esperar unas semanas. Si lo encuentras solo ponte en contacto con las protectoras de tu zona por si pueden hacerle convivir un tiempo con otros gatitos y asesorarte a ti en sus necesidades durante ese tiempo.

Si no es posible, un gato bebé necesitará mucha atención por tu parte. Es el momento de enseñarle los aspectos más básicos: que debe usar el arenero, cómo comer sin mancharse, beber sin sacar el agua del bol, distraer su atención cuando comience a perseguir tus tobillos, que puede estar seguro aunque le toquen otras personas y con otros animales…

Ten en cuenta que en una protectora los gatos se relacionan con otros gatos y con varias personas, y éstas pasan parte de su tiempo sociabilizándole. En las tiendas se cubren sus necesidades pero no se invierte tiempo en su aprendizaje, por lo que tendrás que hacerlo tú. Adopta, no compres. Tendrás más información sobre tu gato, habrá pasado su fase de aprendizaje más importante y para ti será incluso más barato.

 

Cuando son bebés los gatitos son frágiles y necesitan ser manejados con cuidado. Eso quiere decir que quizá no es el mejor momento para que interactúen con niños muy pequeños que, como los gatos, tendrán ganas de jugar y de investigar. Aunque sin maldad ninguna, un niño pequeño puede tratar bruscamente a un cachorro así que si un bebé llega a un hogar con niños sus actividades deben estar siempre supervisadas.

Una de las primeras cosas que el niño deberá aprender es cuándo el gato necesita espacio y que si lo necesita debe dárselo inmediatamente aunque él quiera seguir jugando. Si tienes niños es imprescindible que pienses si de verdad el niño podrá entender las necesidades del gato. Si piensas que no, quizá sea mejor adoptar un gato adulto que ya está acostumbrado a las personas y busca sobre todo la tranquilidad, por lo que si los niños muestran demasiada energía el gato buscará la forma de irse antes de encontrarse en una situación tensa.

 

Cachorros de más de tres meses

Cuando el gato pasa los tres meses entra en una fase de actividad intensa: juego, pruebas, excitación, descubrimiento, investigación… El gato querrá probarlo todo, tiene todo un mundo para conocer. En esos momentos aunque querrá mimos lo hará cuando esté cansado y medio dormido. El resto del tiempo lo que querrá es correr de un sitio a otro. Es una maravilla verlos en esos momentos pero también requerirá un poco de tiempo y paciencia extra para corregir conductas, enseñarle, jugar con él…

Si el gato es muy joven será necesario que el hogar esté formado por personas con mucho tiempo libre y motivación para educar, además de los conocimientos necesarios. Ten en cuenta además que todos los cachorros son juguetones. Si cuando vas a verle a la protectora hay uno que destaca en energía ese además de juguetón será el más nervioso, lo que significará un poco más de tiempo de juegos para cansar su energía.

Si en tu hogar hay niños sería muy aconsejable que te acompañaran a la protectora cuando fueras a elegir un gato. De ese modo podrás ver si funciona la conexión entre el niño y el gato. Algunos gatitos se asustan si el niño se acerca muy rápido o si tiene mucha energía. Algunos son muy tímidos, ideales para niños reservados y tranquilos. Se complementarán perfectamente y aprenderán el uno del otro. Otros gatos por el contrario querrán jugar con el niño rápidamente. Si se produce esta conexión entre el niño y el gato ese debe ser el elegido. Todos los gatos son preciosos pero esa conexión individual es la que marcará un futuro de amistad durante muchos años.

Recuerda que si no tienes los conocimientos necesarios o te surgen dudas sobre las necesidades y cuidados de un gato la protectora en la que lo adoptes estará encantada de ayudarte y responder tus consultas

En el caso de los cachorros siempre será una gran decisión adoptar dos en vez de uno. Aprenderán a ser gatos mucho mejor de lo que nosotros podamos enseñarles, se cansarán juntos, se cuidarán, jugarán y si tenemos que salir no se aburrirán ni estarán ansiosos por estar solos.

 

Los adultos, a partir del año

Cuando frente a ti tienes un gato adulto, mayor de un año, podrás entender rápidamente cuál es su personalidad y saber si encaja en tu hogar y tú puedes ofrecerle lo que necesita. Los hay mimosos, tímidos, juguetones, investigadores… No tienes más que pasar un rato con él para entrever cómo será su carácter cuando llegue a casa. El personal de la protectora además ya ha pasado con él un tiempo y podrá asesorarte si es el más adecuado para tu hogar y ponerte en la pista de su pasado, sus gustos y sus necesidades.

Un gato adulto normalmente es más tranquilo. Ya conoce cómo es el mundo que le rodea y aunque sigue siendo curioso y juguetón no necesita investigar todo ni meterse en todos los escondrijos ni agujeros que encuentre.

Un gato adulto necesita menos tiempo que un bebé para adaptarse a un nuevo hogar. Aunque para él también sea un espacio nuevo, ya conoce los ruidos, olores y rutinas de una casa. Solo necesitará un poco de tiempo para adaptarse a su nuevo mundo y para que empecéis a conoceros. Asegúrate de que tienes tiempo para tu nuevo gato, especialmente los primeros días. Eso ayudará a que entre los dos se cree un vínculo y una nueva rutina diaria.

 

Los gatos con necesidades especiales

Al igual que ocurre en las personas, hay gatos que tienen ataxia, ceguera, sordera… Estos gatos no se ponen ningún límite, ni se deprimen ni restringen su actividad. Es posible que las únicas adaptaciones que tengas que hacer teniendo a uno de estos gatos en tu hogar consista en poner una alfombra o dar un golpecito en la puerta cuando entres en la habitación. Y sin embargo muchos de estos gatos no encuentran durante su vida una familia a pesar de ser igualmente cariñosos y juguetones.

 

Los gatos en una perrera o recogidos en la calle

zpmfb-antoniaCuando tengas al gato frente a ti por primera vez, ten en cuenta dónde estás. Si llegas a conocer un gato adulto en una casa de acogida es porque ya has hablado con su cuidadora y conoces cómo es y ella puede pensar que es el gato adecuado para tu hogar y tú el humano que él necesita. Y terminaréis por confirmarlo cuando os encontréis. Es como una cita a ciegas en un entorno relajado para todos. Los gatos que se encuentran en una perrera (o mal llamado refugio) están en una situación muy diferente. Metidos allí sin posibilidad de escape, rodeado a la fuerza de otros animales que no conocen (un gato es territorial, para relacionarse o acercarse a otros animales necesita una presentación y un tiempo) y quizá incluso enfermos. El gato que encontrarás en una perrera seguramente tenga un pelo sin brillo, sus ojos estén tristes, se sentirá mal y posiblemente deprimido o enfermo.

Hay tres razones para adoptar un gato de una perrera en estas condiciones:

  • Es posible que sea su última posibilidad de salir vivo de allí. Si durante un tiempo no consiguen ser adoptados se sacrifican para dejar paso a otros animales. Si cuando llegues ves la perrera llena ten claro que no le queda mucho tiempo.
  • Un gato de una perrera es el más agradecido y fiel. Conoce el horror de vivir en una jaula por lo que devolverá cada una de tus caricias con mucho amor, y ese espíritu apagado y tristón verás cómo se convierte en alegre en muy poco tiempo.
  • La mayoría de gatos adultos llegados a una perrera están allí tras haber sido abandonados en mudanzas, o cuando los niños crecieron y se cansaron del “juguete”, o cuando la persona con la que vivían falleció o entró en una residencia. Están acostumbrados a un hogar y puede ser la última vez que puedan llegar a uno.

Si no sabes cómo ayudar a que el gato pueda superar la horrible experiencia de llegar a una perrera recuerda que cuentas con mucha ayuda: protectoras, etólogos, veterinarios, foros, blogs… Yo misma estaré encantada de echar una mano si no sabes cómo ayudar a tu gato.

 

Elegir según la raza

A la hora de decidir también está la cuestión de las razas. Yo no soy partidaria de buscar una raza concreta por el mismo motivo que no soy partidaria de comprar un animal: no te garantiza nada. Te cuento mi experiencia:

el-gato-andaluz-006En mi casa hay tres gatos. Una de ellas es una Siamesa. Los siameses se destacan por la devoción que tienen por sus humanos, su hiperactividad, su curiosidad y que bizquean. La mía no está bizca, me tiene una devoción exagerada y es muy curiosa, pero hiperactividad… Hipersomnolencia sería más adecuado… Duerme tan profundamente que puedo moverle las patitas o peinarla sin que se despierte.

También ha llegado hace poco una Snowshoe. Enérgica, demandante, inteligente, territorial y parlanchina, en teoría. Nunca la he escuchado maullar, y aunque es muy juguetona no es nada demandante. De hecho aún no puedo tocarla, tras 10 meses en casa (es una gata muy tímida), pero en cuanto me muevo viene a mi lado por si quiero jugar. Muy lista, increíblemente lista. Nada territorial, un amor con los otros gatos. Pero vamos, que de lo melosas que se suponen que son las gatas, eso aún me lo está demostrando con detalles y pinceladas…

El tercer gato es el macho de la familia, un Europeo dorado. Muy buen cazador, independiente y audaz, o eso dicen. Cierto que es muy buen cazador pero independiente… Es el que peor lo pasa cuando tengo que salir un fin de semana o tengo unos turnos en los que paso mucho tiempo fuera de casa. Muy parlanchín, tiene decenas de maullidos diferentes que se resumen en un “quiéreme!” a todas horas. Tampoco es el audaz de la familia. Es la Siamesa la primera en acercarse a cualquier cosa nueva que haya, sea la bolsa de la compra, mi maleta o un juguete.

Así que casi mejor olvidarnos de elegir según la raza porque tiene tanta fiabilidad como los horóscopos…

Pero eso sí, hay algo importante a tener en cuenta sobre la raza del gato que queremos adoptar y es qué tipo de necesidades de salud tiene. Los Siameses por ejemplo pueden ser más proclives a problemas oculares, por lo que tendrás que vigilar sus ojitos e incluso lavarlos de vez en cuando. Los gatos de pelo largo son una preciosidad pero tendrás que estar muy pendiente de cepillarles bien el pelo cada día para evitar que se le formen bolas de pelo en el estómago.

También cada raza de gato genera distintas sustancias a través de la saliva del pelo que pueden producir, o no, alergias. Hay personas que deciden no tener nunca un gato en su casa aunque quisieran porque les da alergia, y en realidad puede ser que solo una raza se la esté dando. Obviando el hecho de que hay medicinas para minimizar los síntomas y productos para minimizar que el gato produzca esa alergia, la mejor forma de evitar encontrarnos que hemos adoptado un gato que nos hace estornudar es que toda la familia vaya a la protectora a conocerle antes de adoptarlo.

Adoptar es una decisión importante en la que deben participar todos los miembros de la familia y que debe tomarse valorando el carácter del gato y lo que nosotros podemos aportar, no si nos gusta su color de pelo.

 

Otras cuestiones a tener en cuenta:

  • El tamaño del animal suele ser algo que preocupa a los adoptantes. Los gatos normalmente adoptables suelen pesar entre 3 y 6 kilos. Aunque sí es cierto que existen razas de gatos grandes que no suelen encontrarse en protectoras, como los Bosques de Noruega, Ragamuffin, Maine Coon… Solo en casos muy concretos deberás preocuparte por el tamaño, y ten por seguro que en esos casos las propias cuidadoras te podrán indicar si tienen necesidades especiales.
  • El acceso al exterior es una preocupación permanente para todas las personas que viven con un gato. Los gatos en el exterior pueden sufrir ataques de otros animales, perderse, comer algo que no les siente bien o que esté envenenado, ser atropellados… Cuanto más jóvenes sean tendrán más tendencia a querer salir y aún más si no están esterilizados.
  • La presencia en el hogar de otros animales. Si son perros o gatos necesitará realizarse una presentación en varias fases, durará algunos días. Si todos los animales aceptan la presencia de otros y la presentación se produce correctamente seguro que se produce una buena relación. Meter un gato en una casa con otros animales bajo el método “dejarlos juntos y ya se apañarán de algún modo” puede producir una mala relación durante toda la vida. Así que no solo será necesario tener en cuenta la personalidad del nuevo gato sino del animal que viva ya en el hogar y realizar un protocolo para que la integración sea la mejor posible.
  • El tamaño de la casa también es algo importante por la energía que tiene el gato. Cuanta menos energía tiene menos necesidad tendrá de salir de una casa pequeña. En cualquier caso pensemos que un gato pasará muchos años entre las mismas cuatro paredes por lo que independientemente del tamaño de la casa será necesario dotarla de espacios para él: rascadores por los que pueda trepar hasta el techo, estanterías para que recorra la casa o vigile desde las alturas, sitios donde esconderse cuando quiera estar tranquilo… Ten en cuenta que existen también los gatos de interior y de exterior. Los cuidadores del gato podrán hablarte de su forma de ser.

 

Los gatos para hogares en los que vive un anciano

En estos casos la peor elección puede ser un bebé. Aunque son muy alegres a la vista tiene unas necesidades que el anciano posiblemente no podrá cubrir. Tiene mucha energía, es muy rápido, quiere jugar a todas horas y le faltarán límites como por ejemplo, que no debe salir disparado a la escalera cuando el anciano salga de casa.

shutterstock_445509910Para acompañar a un anciano lo mejor es un gato adulto o incluso senior, que tendrá ya una marcada independencia pero con momentos claros de acercamiento y cariño. Aunque el anciano podrá jugar con él y darle mimos no le requerirá atención continua. Están acostumbrados a la gente y se sienten cómodos con ellos.

Un gato que ya haya cumplido 7 o 8 años será la compañía ideal para un anciano. No destrozarán los muebles, no querrán escapar, estarán felices observando lo que ocurre o acurrucados junto a la persona en el sofá. Y también que vivirán más o menos los mismos años…

 

 

En resumen y generalizando, según la familia y vuestro hogar un gatete idóneo sería:

  • Si hay niños muy pequeños -> un adulto joven, que juegue pero soporte la energía de los niños
  • Si hay niños pero no son muy pequeños -> un cachorro o un adulto joven, siempre que los niños puedan respetar su espacio y colaborar en la educación del gato
  • Si hay niños con autismo -> según el grado de autismo y su edad según algunos estudios (analizados mayores de 5 años) puede ser beneficioso la presencia de un animal en la casa. En este caso sería aconsejable que fueran gatos adultos o senior, que al ser tranquilos se acercarán al niño despacio, sin agobiarle, pero poco a poco le irán mostrando que relacionarse con los demás no supone un peligro, lo que puede ayudar a que se abran a los demás. Sobre el tema os puede interesar este artículo que escribí hace tiempo y las dos referencias al pie.
  • Si la forman solteros o una pareja que pasa poco tiempo en casa -> un adulto o senior, que necesitan cariño y juegos pero no con tanta intensidad ni frecuencia como uno más joven, y por el mismo motivo, gatos tímidos
  • Personas jóvenes que pasan mucho tiempo en casa -> un cachorro, que podrá seguir a las personas por la casa, jugar con ellos, moverse… y gatos con problemas de ansiedad por separación, que se sentirán tranquilos viendo con mucha frecuencia a sus personas
  • Personas con mucho cariño por dar -> cualquier gato que tenga más dificultades para encontrar un hogar: gatos con una enfermedad, gatos con necesidades especiales, gatos senior… Son los que más posibilidades tienen de ser sacrificados.
  • Parejas de jubilados, o ancianos que viven solos -> un gato senior, que tendrá la misma energía que su persona y le dará amor incondicional
  • Si ya hay otros animales, será importante elegir al gato según la edad y carácter del otro animal. En estos casos lo mejor es explicar en la protectora cómo es el animal que tenéis y su carácter, y os indicará al gato que más se adapte
  • Si se ha producido la pérdida de uno de los gatos de la casa -> un gato de la misma edad que los que habitan aún en ella para que puedan congeniar rápidamente teniendo la misma energía y necesidades
  • Si eres una persona con paciencia, que puede ver amor en detalles y que sabe dar tiempo y espacio -> sin duda un gato tímido, independientemente de su edad, e incluso gatos con algún trauma si tienes los conocimientos para ayudarle a superarlos

 

Si quieres leer más sobre las razones para adoptar a los gatos ancianos puedes hacerlo aquí o aquí.