Con el cada vez más creciente entusiasmo por las medicinas alternativas era inevitable que éstas llegasen al mundo de los animales. Algunos centros veterinarios ya tratan algunas dolencias con homeopatía, así que es importante saber qué es y si es lo más adecuado en ese momento para nuestro gato.

La homeopatía inició con el doctor alemán Samuel L. Hahnemann a finales del siglo XVIII. Inventó la homeopatía a partir de sus experimentos, basados en las investigaciones de Hipócrates (el padre de la medicina), Paracelso o Von Haller. Inició su aprendizaje en la farmacia de su suegro como aprendiz. Fue químico antes que médico, y en su historial hay grandes avances como instaurar la cuarentena por primera vez en Prusia o descubrimientos sobre el contagio que posteriormente confirmó la microbiología. También recomendaciones que ahora se consideran básicas e imprescindibles que para sus contemporáneos hasta entonces eran innecesarias: ventilación, desinfección, higiene, ejercicio, sobriedad, evitar aglomeraciones en espacios pequeños… Se le considera además el padre de la homeopatía veterinaria por un tratamiento que aplicó a su caballo para curar una infección ocular.

La base de su medicina es la semejanza de los síntomas entre el enfermo y el medicamento. Tras sus observaciones Hahnemann concluye que existen dos maneras básicas de curar: a través de la ley de los opuestos y a través de la ley de los similares. La medicina tradicional se basa en oponerse al síntoma, por ejemplo al aplicar un antipirético si hay fiebre. Por el contrario la homeopatía se basa en aplicar pequeñas cantidades de sustancias que producen los mismos síntomas que la enfermedad para estimular al cuerpo a combatirla. Es decir, producir una reacción de autocuración.

Ahora bien, estoy usando en esta explicación el término medicina. Pero ¿los medicamentos homeopáticos son de verdad medicamentos? Un medicamento es “una sustancia que, administrada interior o exteriormente a un organismo animal, sirve para prevenir, curar o aliviar la enfermedad y corregir o reparar las secuelas de esta”. Así que en principio si la homeopatía funciona para curar una dolencia se debe considerar un medicamento. La controversia surge cuando se intenta confirmar si realmente es esa sustancia la que ha curado la enfermedad o ha sido la propia evolución de la enfermedad o algún otro elemento el que ha influido.

Y sin embargo, a mi me funciona…

Hace poco leí un artículo muy interesante sobre las seis razones que explican por qué sentimos que funciona la homeopatía en nosotros. En él explica entre otras cosas dos aspectos importantes a tener en cuenta para valorar si el remedio homeopático ha producido una mejora en la dolencia o no.

El primero es el efecto placebo, que surge de la confianza en que vamos a curarnos. Los médicos son los primeros que explican a sus enfermos que el deseo de curarse es muy importante para ello, y es que el cerebro induce una serie de cambios químicos cuyo resultado es la generación de una respuesta por parte del organismo. Es decir, cuando las expectativas de mejora son altas se pueden notar pequeñas mejorías.

Ahora bien, me vais a decir que un gato no puede sentir efecto placebo. Y tenéis razón. Un gato no sabe lo que le estamos administrando, ni va a tener expectativas sobre su curación. Pero nosotros sí. El efecto placebo no se produce en el gato sino en nosotros. Existen estudios que demuestran que al aplicar un placebo en un paciente los que le rodean observan cambios en los síntomas que explican una mejoría. Y si nosotros sentimos una mejoría en la enfermedad estaremos más relajados en nuestra interacción con el gato, lo que a él le puede producir cambios comportamentales, por ejemplo, menos tensión.

Cómo evaluar esos cambios comportamentales también es un aspecto a tener en cuenta, porque nuestras observaciones nunca van a ser objetivas. Siempre van a estar sesgadas por preocupaciones, expectativas, miedos, experiencias pasadas, informaciones de conocidos, y aún más si la información viene de alguien a quien consideramos una eminencia…

Y si la observación de lo que nos sucede puede estar sesgada, la observación de lo que le ocurre a un gato aún más. Simplemente porque no estamos en su cabeza. Podemos notar que duerme menos que antes y puede ser que simplemente donde duerme estos días hace más calor que la semana pasada y a cierta hora termina por molestarle y despertarle. Si no podemos saber en muchas ocasiones por qué un gato hace lo que hace, cómo saber si un dolor ha remitido, si se ha acostumbrado a él o si simplemente está escondiendo sus síntomas, que es la naturaleza normal del felino…

La cuestión es que una experiencia personal sobre una sustancia no se puede considerar un caso válido. Es necesario contrastar esa experiencia con otras similares, y en entornos controlados para evitar que otras variables (como el sol en el ejemplo anterior) puedan intervenir en los resultados. Se hace mediante ensayos clínicos. En estos estudios se compara los efectos producidos en un grupo al que se trata con un medicamento y los producidos en un grupo al que se aplica placebo.

Hasta ahora todos los ensayos clínicos que se han hecho siguiendo el método científico han demostrado que el efecto curativo de la homeopatía no tiene ninguna diferencia significativa del efecto curativo de un simple placebo. En este aspecto podéis indagar un poco más a partir de aquí (la frase de hecho es de este artículo).

¿Cómo se fabrica un remedio homeopático?

Volviendo a Hahnemann, en sus experimentos con sustancias descubrió que tenía que ir disminuyendo la cantidad ingerida para evitar los efectos nocivos (porque recordad, se basa en aplicar sustancias que producen los mismos síntomas que ya tiene el paciente: para curar los vómitos, tratar con sustancias que producen vómitos). Para evitar estos efectos, estas sustancias se diluyen en agua o alcoholes una y otra vez hasta no quedar casi nada de ellas. Se diluye una cantidad de sustancia y a continuación una gota de este preparado vuelve a diluirse en más líquido. Y cuando se ha diluído varias veces se aplica a un medio, como pueda ser una pastilla de agua y azúcar.

Os voy a dejar un vídeo sobre cómo se crean estos remedios. Está en inglés pero las imágenes permiten seguir perfectamente el proceso.

 

Para que os hagáis una idea sobre las diluciones os dejo un párrafo de uno de los artículos que os cité anteriormente:

Como curiosidad, y para que el lector se haga una ligera idea diluir café en un 15CH es como echar un mililitro de café en un volumen de agua igual a mil veces el tamaño del planeta Tierra. Diluirlo en un 30CH es equivalente a echar un vaso en un volumen de agua del tamaño de la Vía Láctea, un 40CH es diluir un vaso en un volumen de agua igual al volumen de todo el universo conocido… y dejo al lector que se haga una idea de lo que supone una dilución 300CH y luego, el remedio homeopático se prepara cogiendo una gota de ese agua con la sustancia hiperdiluida, y se vierte en una bolita de azúcar. Luego se deja que el agua se evapore.

Cuándo NO es el momento de usar homeopatía

Bueno, a pesar de todo este texto anterior llegas hasta aquí pensando que sin embargo a ti te funciona y quieres aplicar estos remedios a tu gato enfermo. Van un par de consejos entonces:

La mayoría de los medicamentos homeopáticos no presentan efectos secundarios o tóxicos aunque si confundes los síntomas (tú sabes si a ti te duele la cabeza pero un gato no puede hablar y explicarte qué, cómo y dónde le duele exactamente) el remedio que le apliques puede causarle malestares o dolencias añadidos a los que ya tenía

No confíes en la homeopatía para curar a tu gato cuando está gravemente enfermo. A pesar de que no le hará daño, usándolo como una primera opción podría retrasar la búsqueda de un tratamiento para salvar su vida. Llegado el momento de una enfermedad grave, si tu veterinario aboga por tratamientos homeopáticos en vez de medicamentos y tratamientos reconocidos científicamente, huye. Encontrarás eso sí terapeutas que te ofrecen apoyar el tratamiento médico con terapia homeopática para mejorar su estado mental, sus ganas de luchar, su motivación para curarse… Es tu decisión apoyarte en estas terapias pero la sustitución de un tratamiento médico para una enfermedad grave por remedios homeopáticos no es nunca una opción. ¿Tú sustituirías la quimioterapia para tratar tu cáncer por pastillas homeopáticas después de saber cómo se producen?

Entonces, ¿no hay alternativas?

Por el momento los tratamientos médicos reconocidos aplicados por veterinarios competentes son los mejores que puedes aplicar en la enfermedad de tu gato. Sin embargo para molestias menores del día a día sí hay remedios con los que puedes contar, como las plantas medicinales (fitoterapia). Eso sí, teniendo muy claro qué administramos, cómo y en qué momento. Una vez más, lo mejor es consultar a un veterinario. Recuerda que algunas plantas habituales en nuestra casa son tóxicas para ellos.

Fitoterapia y homeopatía aunque puedan parecer similares no lo son. Ambos emplean métodos alternativos para tratar dolencias de diversos orígenes a partir de soluciones naturales, es cierto. Sin embargo existen diferencias importantes:

  • La fitoterapia sólo utiliza plantas, mientras que en la homeopatía también se emplean elementos naturales de tipo mineral o animal.
  • La fitoterapia también tiene un carácter preventivo, no solo reactivo.
  • La concentración de las sustancias es infinitamente mayor que en las diluciones homeopáticas, lo que puede producir beneficios y toxicidades.
  • La forma en que se evalúa al paciente también es diferente.
  • Y sobre todo, la fitoterapia puede interaccionar con los medicamentos que se estén administrando, aumentando o disminuyendo su efecto. Por eso es imprescindible consultar al veterinario si vamos a introducir algún tipo de tratamiento con plantas simultáneo al médico.

 

La imagen es de este artículo sobre cómo aplicar medicamentos a tu gato.