A veces nos encontramos con que nuestro gato ha decidido afilarse las uñas en nuestro sofá. Durante años una posible solución popular para que esto no pasara, en la que algunos veterinarios colaboraban, era quitarle las uñas. El proceso se llama desungulación, y aunque “quitar las uñas” es una forma diplomática de explicarlo, en realidad supone la amputación de parte de los dedos de los gatos. Es una operación traumática que deja secuelas permanentes y que en España ya está considerada como maltrato animal.

Hace algunas semanas el Congresó ratificó el Convenio europeo de protección de animales de compañía, que prohíbe esta práctica y otras prácticas “populares” como cortar el rabo del animal o seccionarles sus cuerdas vocales. Por supuesto se recoge como excepción la necesidad de realizar estas prácticas para curar alguna dolencia, pero elimina de raíz la posibilidad de hacerlo por pura (y cuestionable) razón de estética. También regula cuestiones como el sacrificio o el mantenimiento adecuado. En resumen, “nadie deberá infligir innecesariamente dolor, sufrimiento o angustia a un animal de compañía” (art. 3.1). Según el caso puede haber desde multas (ya ha habido casos de más de mil euros de multa por mutilar “por estética” a un animal) a penas de prisión.

Este convenio se aprobó en Estrasburgo en 1987 y desde entonces, 23 países lo han ratificado, casi todos entre la década de los 90 y los 2000. En España el Congreso ha tardado 30 años en ratificarlo, e incluso inicialmente el partido en el gobierno lo quiso aprobar con reservas y modificaciones (ver las dos últimas páginas de la propuesta presentada). Esto también forma parte de la marca España, y la verdad, no es precisamente positivo.

En este artículo hablo de una de esas prácticas ahora prohibidas, la desungulación, y lo hago porque todas las semanas encuentro casos de gatos abandonados sin uñas. No voy a hablar del impacto que supone el abandono para un gato porque ya otros lo hicieron mejor de lo que yo podría, aunque quizá para entenderlo sólo sería necesario pensar qué nos pasaría en esa situación. Por un momento piensa que un día te despiertas y tu familia ya no te quiere cerca, o no te reconoce. De pronto ya no puedes acceder a tu hogar ni a lo que tenías en él. No tienes dinero, no tienes amigos a los que pedir ayuda. Ni comida, ni forma de conseguirla. Olvídate del móvil y de la tarjeta. Te ves durmiendo debajo de un puente para no mojarte aún a sabiendas de que algunas de las personas que se mueven por las calles por la noche son violentas y estarán más que satisfechas de encontrar un blanco fácil. Y tú no tienes protección. ¿Suficientemente angustioso? Bueno, es la nueva vida de un gato abandonado, que de pronto deja de estar protegido en una casa a moverse en un entorno hostil que no conoce y al que no está adaptado. Y sin uñas, porque para eso se las hemos quitado. Porque nos arañaba el sofá.

Las uñas están ahí por algo…

Las uñas del gato son una defensa primaria en caso de un posible ataque. En un hogar normal un gato probablemente nunca se enfrentará a un ataque grave pero sí pueden surgir situaciones en las que necesite recurrir a esta herramienta de autoprotección, por ejemplo para marcar espacio ante el acercamiento de un nuevo gato o para poder treparse a un sitio donde sentirse seguro tras un ruido fuerte.

La protección no es la única función de las uñas del gato. De hecho es una herramienta gato rubio desperezandosemuy importante en su vida diaria. Cuando juega atrapa sus juguetes con sus uñas. Al correr o al girar en una esquina las utiliza para mejorar la tracción. Se rasca con ellas cuando le pica o las usa para quitarse algo que le molesta. Las utiliza para marcar su territorio o liberar estrés arañando una superficie. E incluso al clavar las uñas y estirarse tras una siesta está ejercitando su espalda y los músculos de la parte superior, ya que los tensa aprovechándose de ese anclaje.

Así que, ¿qué consecuencias tiene quitar las uñas de los gatos? Pues en este caso he recurrido a las palabras de una veterinaria, que siempre tendrá más conocimiento que yo

  • Complicaciones asociadas a la cirugía: Complicaciones anestésicas, infecciones, problemas en la cicatrización, hemorragia, dolor fantasma, daño del nervio radial, isquemia por los vendajes, abscesos…
  • Complicaciones a largo plazo: Dolor en articulaciones y espalda por el debilitamiento de la musculatura de las patas y los hombros, pérdida de equilibrio porque no plantan la pata como deberían (algunos dejarán de subirse a las alturas porque no tienen seguridad). Un estudio de la Universidad de Washington determinó que el 50% de los gatos desungulados sufrían una o más complicaciones en el postoperatorio y el 19.8% las padecerían a largo plazo.
  • Pueden sufrir alteraciones del comportamiento. Se vuelven más nerviosos, asustadizos y/o agresivos. Posiblemente porque se ven privados de su principal medio de defensa.
  • También pueden observarse alteraciones en el uso del arenero. Los días después de la cirugía les resulta muy doloroso entrar en la caja, escarbar, etc y ciertos gatos asocian ese dolor al arenero llegando a rechazarlo de por vida. Ten en cuenta que el gato no puede pasar un postoperatorio tumbado en la cama con las extremidades en alto como lo haría una persona. Él se ve obligado a caminar y apoyarse sobre las manos recién amputadas por mucho dolor que esto le cause. Quizás no sea evidente a nuestros ojos porque los gatos son expertos en disimular el dolor, puede que no le oigas llorar, pero evidentemente una amputación duele.

Voy a insistir en dos de esas complicaciones

La primera es la del comportamiento. Algunas de las causas que parece que se utilizan como excusa para desungular es la de la próxima llegada de un bebé. La idea es que si el gato no tiene uñas no podrá lastimarle. Pensar que la desungulación es el método adecuado para solucionarlo aún puede agravar más la situación. Un gato seguro y que puede recurrir a sus uñas si se ve frente a un peligro será más estable que un gato inseguro al que se le ha quitado un método de defensa. Por ejemplo puede sentirse más proclive a morder cómo autodefensa preventiva.

Un gato al que se le ha presentado el bebé de forma correcta (sí, igual que con otros gatos, también en este caso necesita una presentación) no tiene por qué atacarle en ningún momento. Existen rutinas y cambios paulatinos que se pueden realizar durante el embarazo para que su presencia no suponga una inquietud para el gato y no tenga la necesidad de protegerse ante él.

Por cierto, el 13% de los abandonos de felinos en España se producen durante el embarazo de la mujer. Con lo enriquecedora que puede ser la vida de un niño junto a un gato, qué triste, ¿no os parece?

La otra consecuencia en la que me quería centrar es la que se produce al andar. Cuando un gato camina todo la superficie de la planta toca el suelo y sirve de base para el paso. Al amputarse una parte de sus dedos debe cambiar su forma de caminar y su postura, produciendo una tensión en sus patas, lo que a la larga puede producirle incluso una cojera o malformaciones, aparte de dolores permanentes. Eso a largo plazo porque a corto plazo y tal como decíamos antes, “evidentemente una amputación duele”.
Voy a seguir usando palabras de otros en este punto.

Yo pensaba que estaba bien desungular a un gato si era “necesario”. (Por supuesto, también pensaba que sólo se trataba de “quitarles las uñas de los dedos”, no tenía ni idea de que fuera amputarles parte de los dedos!). Después de todo, yo tenía una gata a la que habían desungulado antes de empezar a formar parte de mi vida, y no parecía sufrir ningún síntoma visiblemente negativo. Y sé que los gatos se recuperan pronto de la esterilización, con poca incomodidad, así que pensé que desungular debía ser algo parecido.

En diciembre pasado, descubrí lo equivocada que había estado. Cuando operaron a Nefertiti del estómago y tuvo que quedarse varias noches en el hospital veterinario, fui a visitarla. El gato en la jaula de al lado acababa de ser desungulado. Se encontraba en un estado obvio de agonía, maullando lastimosamente con gran dolor y tambaleándose por toda la jaula. Tenía las patas delanteras firmemente envueltas en vendajes, pero la sangre escurría a través de ellos. Habían colocado una toalla blanca en el suelo de la jaula, y el gato dejaba pisadas sangrientas en ella.

Me gustaría poder mostrar una fotografía de esa imagen a cualquiera que esté pensando en desungular a su gato, porque está grabada a fuego en mi mente para siempre y sé que jamás lo olvidaré, no importa cuánto lo intente.

Ahora sé que nunca haré desungular a un gato, y creo sinceramente que cualquier dueño de un gato que se preocupe por él reevaluará la importancia relativa de tener los muebles libres de arañazos, o la supuesta molestia de las estrategias humanas para manejar las uñas, si realmente comprendiera el dolor infligido por la desungulación. Hay muchas otras razones para no desungular, pero ésta es suficiente para mí.

Llegados aquí todos deberíamos tener claro que amputar no es la solución, pero por si alguien aún tuviese alguna duda una explicación de en qué consiste: se amputa la última falange de los dedos, que es la base del tendón retráctil y lugar de nacimiento de la uña, por lo que las uñas retráctiles del gato desaparecen para siempre. No es un corte de uñas, es una operación en la que se realizan 10 amputaciones. Explicado en imágenes.

Y ya hemos visto que en muchas ocasiones se producen complicaciones, y algunas de ellas requieren una segunda anestesia y cirugía. Incluso si la operación finaliza bien, el dolor y la angustia a los que se ve sometido el gato al despertar de la anestesia es terrible.

Entonces, ¿cómo evitamos que usen sus uñas de esa forma que nos molesta? 

Pues depende de cuál sea el problema. Ten en cuenta que el gato solo está actuando como un gato y usando las partes de su cuerpo.

Está rascando los muebles o las cortinas: Lo primero, un gato no es destructivo. Todo conducta tiene una causa o un motivo, así que lo primero que tienes que pensar es cuál es para poder cambiar la conducta. Generalizando y como un primer acercamiento: ¿Es aburrimiento? Necesitas más juguetes ¿Es ansiedad? Puede que sólo necesite más ejercicio, por ejemplo instalando una torre para que trepe (un rascador hasta el techo). O no, pero es un primer paso para averiguarlo ¿Es un marcaje? Si lo hace en tus muebles o no tiene suficientes rascadores, o no son del material/posición que le gusta/le resulta útil o no están en el lugar correcto. O ha cambiado algo y ya no se siente seguro en la casa.

Como ya he dicho varias veces en este blog, las conductas de un gato nunca se corrigen con castigos sino con premios y tenacidad. Si tienes que llevar a tu gato al rascador cuando se estira en el sofá debes hacerlo siempre, no solo algunas veces. Que cuando vaya al rascador le des un premio hará que aprenda que ese es lugar en el que quieres que se estire (aunque puede que a pesar de ello debas cambiar el lugar en el que tienes el rascador).

Araña tus manos cuando juega: Pero… ya sabías que el gato tenía uñas antes de llevarlo a casa, ¿no? Y que el gato es un cazador nato, ¿no? Pues eso está haciendo, cazar tus manos… En cualquier caso también es una cuestión de educación, pero para ti. No uses tus manos al jugar con él.

El gato es agresivo y ataca: Lo primero, el gato no es agresivo, tiene conductas agresivas, que no es lo mismo. Difícil situación pero no imposible, tiene tratamiento. Lo que hace falta en este caso es un veterinario que descarte la agresividad porque siente dolor y un etólogo que te ayude a corregir esas conductas, descubriendo la causa. Pero quitarle las uñas no supondrá una mejora. Si se comporta de forma agresiva porque tiene miedo quitarle una herramienta de defensa lo asustará más. Igual si ha sufrido un trauma o tiene ansiedad.

Aparte de indagar en la causa tras este uso “molesto” de sus uñas hay otras opciones que puedes tener en cuenta que minimizará estos “problemas”:

El corte periódico (cada 10-15 días) de uñas es la más barata y eficaz. Es una práctica recomendable puest que si la uña crece en exceso puede llegar a herir la planta, lo que no solo le producirá dolor sino también puede derivar en infecciones. Puedes hacerlo en casa y no supone un trauma para el gato. Como esquema (imagen obtenida aquí)

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La primera vez aconsejo que sea un veterinario el que explique cómo hacerlo, puesto que como veis se debe hacer en una dirección concreta y solo una zona concreta. No es difícil pero mejor hacerlo bien desde el primer momento.

Las uñas postizas son pequeñas fundas de plástico que se pegan a la uña. Como es lógico, cuando la uña crece la funda se despega y hay que ir cambiándolas. Se supone que una vez puestas aguantan 4-6 semanas. Por opiniones de terceros que me han llegado no duran tanto y en cuanto empiezan a crecerle las uñas empiezan a sentirse molestos (las fundas les estorban). Imagino que también dependerá del tipo de gato que tenéis en casa. uc3b1as-postizas-para-gatos-2Los míos son muy activos y les encanta trepar, y con esas uñas no podrían hacerlo. Prefiero que sigan pudiendo hacerlo pero eso ya depende de cada uno.

Otro producto que podéis encontrar en tiendas son las feromonas. Simulan las feromonas faciales que un gato deja al marcar un entorno como seguro y familiar. También existen repelentes que tienen un olor desagradable para el gato y se supone que le animarán a buscar otro sitio, aunque también es posible que le animen a marcarlo para que sea un lugar propio. Si ya está marcado con las feromonas no necesitará volver a marcarlo, así que por el contrario, en vez de repelentes, yo sugeriría usar feromonas.

Otros métodos disuasorios: Chorrito de agua. NO. Ruido fuerte. NO. El gato puede sobresaltarse e incluso traumatizarse. Y puede asociar ese momento desagradable contigo en vez de con la acción de arañar.

A un gato se le corrige con educación y premios, recuerda, no con castigos ni con situaciones que lo asusten.

Si después de todo esto que os he contado aún queréis leer más os recomiendo empezar por este documento (en PDF) de ADA Alcora y este artículo de Felinos Bilbao.

La imagen del encabezado es de aquí. En el caso de las fotos a las que no he puesto referencia no he podido determinar el origen.