Es posible que al querer adoptar nos hayamos encontrado con la descripción de “gato tímido”. O que al traer un nuevo gato a casa haya huído hacia el primer escondite y no le hayamos vuelto a ver durante días. Como nosotros, cada gato tiene su propia personalidad; algunos necesitan espacio y distancia, otros necesitan mimos y atención constante. Y algunos han podido pasar por experiencias en su vida que les haga necesitar más tiempo para poder adaptarse y confiar. Quizá por eso son precisamente los que más se merecen nuestro apoyo y nuestra paciencia. Hoy hablamos de los gatos tímidos.

 

¿Tímido o asilvestrado? No es lo mismo

Desde luego es importantísimo que tengamos claro cómo es el nuevo compañero que va a vivir con nosotros, porque esa información y lo que hagamos con ella determinará toda nuestra relación con el gato de por vida.

Si el gato ha llegado a casa tras pasar por una protectora seguramente ya conozcamos un poco de su historia y sus necesidades. Pero si no es así, es vital saber distinguir un gato asilvestrado de un gato tímido.

El gato asilvestrado es aquel que prefiere vivir en libertad y no quiere tener contacto con las personas. En las ciudades muchos de estos gatos pertenecen a colonias y son alimentados y cuidados por personas pero evitan el contacto con ellas todo lo posible. Quizá inicialmente fueron gatos domésticos que se perdieron o fueron abandonados, o son sus descendientes, pero ahora no quieren interactuar con personas.

El gato tímido es el que sí busca el contacto. Quizá muestre miedo o mantenga las distancias, pero trata de formar vínculos a su manera. En una colonia por ejemplo puede que se acerque a los responsables cuando traen su comida y coma junta a ellos, aunque no necesariamente buscará sus caricias.

Así que si ya tenemos claro qué tipo de gatete tenemos cerca podremos buscar la mejor manera de ayudarle. Un gato tímido, que es doméstico, estará feliz en un hogar, cuidado y atendido, y según su personalidad más o menos cerca de su persona. El asilvestrado tras vivir en libertad no sería capaz de vivir en una casa. Se sentiría enjaulado y quizá, con mucha paciencia y tras mucho tiempo, llegaría a sentirse resignado. Pero no sería feliz. Necesita igual cobijo, cuidados y comida pero no en una casa sino en una colonia, protegido de peligros y sin contacto directo con sus cuidadores.

Es posible que tras unos días con un gato tímido en casa podamos llegar a pensar si es asilvestrado porque no se acerca a nosotros, pero ¿de verdad no se acerca? Solo es necesario atender a pequeños gestos. Quizá no se sube a nuestro regazo pero tal vez se sienta a unos pocos metros mientras leemos, o tal vez persigue una pelota que acabamos de tirar aunque salga corriendo si nos acercamos a recogerla, o incluso aunque no podemos acariciarle se frota contra nuestras piernas mientras comemos. Hay que estar atento a los detalles.

¿Qué podemos hacer para ayudar a un gato tímido?

La llegada de un gato a casa suele ser un momento difícil para él. De pronto se encuentra en un ambiente que no conoce, con ruidos y olores extraños, una persona en la que no confía, quizá incluso otros gatos que no conoce. Y su sentido de la territorialidad y la prudencia le animará a escapar pero no podrá, lo que no le ayudará a sentirse mejor.

Por nuestra parte podemos tener en cuenta algunas cuestiones para facilitar la adaptación al nuevo entorno y que el gato tímido deje de serlo.

 

Paciencia, mucha paciencia. Toda la que haga falta.

Hemos visto muchas veces la imagen del gatito feliz dormido sobre las piernas de su dueño. Quizá habría que empezar a pensar de otra manera. Que un gato viva en nuestra casa no nos convierte en su dueño, solo en la persona que vive junto a él y que es responsable de sus cuidados. Y a cambio él nos da todo el cariño y cuidados que puede. Seguro que todos habéis tenido un día triste o habéis estado enfermos y vuestro gato no se ha separado de vosotros. Pues eso.

¿No seríais capaces de esperar un poco para conseguir este vínculo especial? Una semana, un mes, seis meses. Cada gato tiene su propio ritmo. Tratar de acelerar el proceso, por ejemplo intentando sujetarle si no quiere que le toquemos, solo hará que vaya más lento o incluso que no llegue a confiar.

Un gato doméstico puede llegar a vivir más de 20 años. ¿Qué son unas semanas con toda esa vida por delante?

Cuidado con nuestro lenguaje corporal

Si un gato nos tiene miedo a nosotros, es posible disminuir ese temor cambiando nuestra forma de comunicarnos con ellos.

Seguro que casi todos hemos probado alguna vez a parpadear lentamente ante un gato como señal de camaradería. Un gato nervioso puede que no responda a la primera, ni a la segunda. En mi caso y tras la llegada de mi última gata, incluso lo intenté quince veces seguidas sin conseguir una respuesta. Pero aunque el gato no responda sí percibe las señales. Y un buen día responde al séptimo parpadeo y otro día lo hace al segundo. El lenguaje corporal es útil pero como ya decía, requiere su tiempo.

El acercamiento también es muy importante. Un gato que no conoce a otro nunca se acercará de frente. Lo hará de lado, o dando un rodeo. Y lo mismo debemos hacer nosotros, nunca directo hacia él ni sobresaltarle por la espalda. Lo mismo con nuestras manos. Movimientos lentos y seguros, y que los vea venir en todo momento. Acercar la mano despacio sin mirarle, o incluso dándole la espalda, puede hacerle pensar que si no le consideramos un peligro él tampoco debe hacerlo con nosotros.

Tratar de tocarle si no nos ha invitado a ello puede producir que se vuelva a cerrar y disminuya la confianza que ha ido ganando con los días. Es dar un paso atrás. Y si le tocamos debemos estar muy seguros de si es porque quiere que le toquemos o si está tan paralizado por el miedo que no puede escapar.

Podemos tender la mano y dejarla quieta en su dirección por si quiere acercarse a olerla o a frotarse en ella. El gato es el que debe tener el control de la situación. Con el tiempo ese tacto y ese olor se volverán familiares y terminará por pedir la caricia, con mayor o menor frecuencia según su personalidad, porque no nos olvidemos, no todos necesitan una gran cantidad de mimos.

Un apunte personal aquí. Vitani lleva ya semanas viviendo en esta casa, aunque aún no me deja acariciarla. Sin embargo algunas mañanas me despierto y está dormida a mis pies, en mi cama. Ya veis, si es que sólo hay que tener paciencia. El gato tímido se acerca cuando está listo.

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El tamaño importa

Al menos el nuestro para la tranquilidad del gato. No tendrá la misma impresión si le miramos de pie o si nos agachamos. Si nos hacemos más pequeños resultamos menos amenazantes para un gatete asustado que nos mira a 20 centímetros del suelo. Sentarse en silencio durante un rato cada día en la habitación, leyendo, estudiando, navegando con el móvil… puede ayudarle a ver que no somos una amenaza. Pero siempre dándole su espacio, estando relajados y sin mirarle directamente.

La presentación de otros miembros de la familia o amigos debe hacerse en el mismo clima de tranquilidad y con las mismas señales de calma. De uno en uno suele resultar más sencillo. Aunque sean visitas temporales pueden ayudar en la confianza del gato al ver que cada vez controla más situaciones.

 

Un ambiente tranquilo

Si queremos que se sienta cómodo y confiado en su nuevo hogar podemos tener en cuenta algunos detalles que le ayudarán a integrarse. Un gato tímido se mostrará al principio tenso e hipersensible ante su ambiente. Por ejemplo podemos intentar evitar los ruidos o los olores fuertes. Su llegada no es el momento más adecuado para realizar obras o para pintar una habitación. Pasar la aspiradora también es algo que podamos postergar unos días, o al menos hacerlo con el gatito en otra habitación. Y respecto a nosotros, es importante hablarle con voz dulce y no muy elevada.

Sobre todo los primeros días debe tener su propio espacio, en el que pueda sentirse a salvo, esconderse si lo necesita o simplemente estar tranquilo. Un espacio en el que tenga su arenero, su cama, juguetes e incluso un lugar en el que pueda esconderse si se siente atemorizado. Si le proporcionamos este escondite no tendrá que buscar uno que tal vez escape a nuestro control. Una caja de cartón con una ventanita desde la que pueda ver el exterior puede ser una solución sencilla. A partir de ese espacio el gato podrá empezar a explorar pero le servirá como refugio si una situación le atemoriza.

 

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Los premios pueden ser muy útiles

El objetivo de premiar al gato o incluso sobornarle con cosas que le gusten es que asocie lo bueno con nosotros. Por ejemplo, una chuchería si se acerca a nosotros, poner su comida húmeda cerca de donde nos encontramos o planificar un juego que le guste en el que interactúe con nosotros (porque que no podamos tocarlos no significa en absoluto que no quiera perseguir el plumero que movemos). Incluso un alimento de calidad y que le guste puede ser un nuevo elemento en el puente de la confianza que construye el gato.

Y rutinas, la importancia de lo previsible

Las rutinas son importantes si queremos ayudarle en su integración en el nuevo hogar. Saber qué va a pasar en cada momento le dará confianza. Poco a poco las actividades diarias le causarán menos tensión porque sabrá que no son un peligro para él. Realizar la limpieza del arenero o rellenar el cuenco de comida cada día a las mismas horas le hará sentirse más seguro y cómodo.

Y si hablamos de rutinas y tranquilidad, ¿qué pasa con los niños y con otros animales? Muchos gatos se adaptan perfectamente a una casa en la que habitan niños, perros u otros gatos. Pero quizá no es el espacio más adecuado para acoger un gato tímido. Un niño tal vez no entienda que el gato necesita espacio y que puede no querer jugar o no querer que le acaricien en ese momento. Un perro que corre hacia él aunque sea con un fin totalmente amigable le impulsará a esconderse y cada vez le costará más salir. Sin embargo un gatito bebé, que no es una amenaza, puede que le ayude a sentirse poco a poco más relajado.

Siempre que vayamos a acoger un gato es importante conocer el carácter del gato y analizar nuestra situación. Un ambiente en el que hay mucha actividad quizá sea más adecuado para un gato seguro y atrevido que para uno tímido. Un hogar con una persona mayor o con poca movilidad no será el espacio más adecuado para un gato con mucha energía.

Por favor, ¡no lo castigues!

Puede que un gato recién llegado a casa haga algo que para ti no sea lo más adecuado. Quizá no quieres que se suba a tu cama o no quieres que se suba a la vitrocerámica caliente. Sea porque le quieres poner límites (recuerda que también es su casa…) o porque quieres protegerlo, siempre es importante trabajar con el gato en positivo. Corregirle con un castigo no servirá para que deje de hacer lo que haya hecho y provocará que la confianza que has ido ganando, disminuya.

Un gato en un nuevo ambiente debe adaptarse, pero nosotros también debemos adaptarnos al gato. Y requiere tiempo y comprensión. No esperes que en una semana tu nuevo gato y tú seais uña y carne. Porque quizá suceda. Pero quizá tu gato necesite algunas semanas antes de considerarte parte de tu familia. ¿Puedes esperar a que esto suceda?

Demos una oportunidad a un gato tímido, que también se lo merece!

 

Actualizo en julio (5 meses después de escribir este artículo) para que veáis cómo se encuentra Vitani (a la que parece que le gusta más el nombre de Capuccino…). Pasamos ya la fase de que se frote contra mis piernas como si no me hubiera visto y hemos llegado a que algunos días se acerca para que la acaricie el lomo una o dos veces antes de volver a irse. Si me acerco yo directamente se sigue marchando. Como veis, a pesar de ello, no tiene el más mínimo miedo (si está a unos centímetros de mi…), juega muchísimo, duerme junto a mi cama, come chuches de mi mano… Está totalmente integrada en la casa salvo por no dejar tocarla si me acerco directamente.

 

Si quieres darle un hogar a un gato tímido puedes hablar con la Asociación Lara, que está cuidando a todos estos bellezones (y muchos más). También verás alguno de los gatos de esta protectora en la página de los gatetes del santuario.

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Puedes leer un poco más en estos dos artículos de dos etólogas a las que sigo con mucho interés: Terapia felina y Holistic cat