A pesar de ser formidables cazadores y tener grandes habilidades para la persecución, un gato salvaje sólo tiene éxito en 1-2 de cada 10 intentos. Si intentas jugar con él simulando una situación de caza (con un plumero que haga de pájaro o un cordel que imite a una serpiente por ejemplo) es mejor que el gato no siempre consiga su presa, ya que el exceso de éxito puede aburrirle. Pero si no la caza nunca puede frustrarle y dejará de jugar…