Muchas de las consultas que se leen en los foros o reciben los etólogos se centran en las veces que los gatos hacen sus necesidades fuera del arenero. Desde luego es importante conocer las causas, pero parece que esta situación nos ha hecho olvidar que también debemos vigilar lo que pasa dentro de él. No sólo hace falta controlar consistencias, colores y frecuencias, sino que la propia posición del gato en ese momento puede avisarnos de algunas cosas importantes, como dolores o un problema de ansiedad.

Si hemos decidido fijarnos en la postura de nuestro gato lo primero que debemos conocer es cuál es la normal. Debe ser firme, con la espalda estirada y mirada hacia delante. Las patas traseras estarán en una posición cercana a la horizontal. El momento de la eliminación será rápido: el gato irá al arenero, hará sus necesidades y se irá.

 

Posibles dolores

gato-olor-postura-pis-o-enfermedad-tracto-urinario-inferior-felino-flutd_1_771755¿Cuándo debemos ponernos en alerta? Cuando veamos una postura diferente: espalda encorvada, posición insegura o tensa. Es posible que incluso escuchemos quejidos o maullidos en el momento de la evacuación.

La postura es importante pero también el momento de la visita al arenero. Si el gato se acerca al arenero y se va, acude con frecuencia para hacer micciones muy cortas o pasa un tiempo excesivamente largo haciendo esfuerzos puede que sienta dolor. Si el problema se mantiene durante mucho tiempo el gato puede llegar a asociar dolor con arenero y empezará a evacuar en otros puntos de la casa.

Algunas de las enfermedades que pueden producir estos cambios van desde problemas en el sistema urológico (como la cistitis) hasta problemas articulares. Como siempre, si tenemos sospecha de un posible dolor es necesario acudir al veterinario para que realice las pruebas oportunas y determine cuál es la causa, en la que puede influir la alimentación, la edad o el estrés del animal.

 

Problemas de ansiedad

Aunque todos soportamos un poco de estrés en nuestra vida y nos mantiene alerta, es posible que el exceso termine por provocar un problema de ansiedad. Se produce cuando el estrés continúa después de que el factor estresante desaparezca. Una mudanza probablemente producirá una situación de tensión en el gato al llegar a un hogar desconocido pero unos días después, cuando ya ha explorado el espacio, debería ser capaz de adaptarse. Otros motivos de estrés habituales son el miedo a castigos sufridos, miedo a otros animales en el territorio, cambios en el mobiliario o la llegada de un nuevo animal a casa. Si por algún motivo no es capaz de adaptarse a la nueva situación se le producirá una ansiedad que le hará infeliz y le mantendrá en estado de tensión, lo que puede provocar enfermedades.

Como hemos visto esas enfermedades pueden producir un dolor detectable en el arenero, pero también se pueden manifestar en él los cambios en sus rutinas. Al igual que el dolor puede mantener al gato alejado del arenero también puede provocarlo el acoso de otro animal. Los felinos mantienen a pesar de la evolución pautas antiguas de supervivencia, y el momento de la eliminación es un instante de vulnerabilidad. Si son atacados mientras están en la arena o sufren algún susto pueden relacionar el lugar de evacuación con este miedo y evitarlo en lo posible. En estos casos quizá se solucione la ansiedad con cambios sencillos como mover la bandeja a otro lugar más silencioso, situarlo en una habitación apartada o añadir más. El número idóneo de areneros es el número de gatos más uno.

gato-orina-fuera-del-arenero-marcaje-por-orina-1024x650También puede darse la posibilidad de que el gato siga realizando las evacuaciones con la frecuencia normal pero su postura no sea la habitual. Cuando su postura es más tensa, siempre orina en el mismo lugar y no es hacia abajo sino hacia atrás (la pared del arenero) probablemente está mostrando estrés. Puede ser que no le veamos pelearse con otros gatos y sin embargo su presencia le asuste.

Hay una postura que podemos confundir con el marcaje por estrés que es el territorial. En esta situación podemos ver que el gato no se agacha sino que se mantiene sobre las cuatro patas, levanta la cola (e incluso la agita) y orina en spray hacia atrás. Incluye una sustancia que hace que el olor sea diferente, más fuerte. Esto es lo que provoca el marcaje en puertas, paredes, árboles o incluso la pared del arenero. El gato se encuentra preocupado por lo que ocurre en su territorio y trata de marcar el espacio como suyo. Estas señales las realiza para sentirse cómodo y seguro en él, y para transmitir un mensaje “ey, estoy aquí, este es mi territorio, no te acerques mucho que necesito tranquilidad”. Es pura comunicación. Lo habitual o al menos más llamativo es que este marcaje se produzca fuera de la bandeja pero si detectamos que nuestro gato siempre orina en el mismo lugar (por ejemplo en la misma esquina del mismo arenero) y en vez de encontrar las típicas bolas de orina en el centro de la arena siempre están pegadas a la pared, estamos ante un caso de marcaje por estrés para el que tenemos que detectar la causa.

Aunque los motivos más habituales de marcaje suelen ser los cambios en el entorno o la llegada de nuevos animales a la casa hay otras causas conocidas que pueden producirlo como la conducta sexual (especialmente en machos sin esterilizar, es un comportamiento hormonal de llamada), el exceso de animales en el entorno, la llegada de un bebé…

Es importante recordar que ante una situación de marcaje, dentro o especialmente fuera del arenero, es necesario detectar la causa y paliarla si es problemática pero nunca aplicar un castigo. El gato sólo se está comunicando o está transmitiendo un miedo. El castigo sólo empeorará la ansiedad que ya padece. También es básico saber distinguir entre marcaje territorial y micción inadecuada (orina en un lugar inadecuado).

 

Pero a veces es sólo un problema de tamaño…

Una postura anormal puede estar producida por dolor o ansiedad pero hay una tercera causa muy común que podemos solucionar con facilidad: el tamaño del arenero. En ocasiones compramos una bandeja cuando el gato es un bebé y la mantenemos cuando va creciendo porque la sigue utilizando. Es posible que la utilice sólo porque no tiene otra opción, pero que no tenga el tamaño adecuado y no se sienta cómodo.

El gato debe tener espacio suficiente para moverse libremente, permanecer de pie o tapar sus heces sin que su cabeza toque el techo del arenero. Las bandejas cubiertas son cómodas para nosotros porque evitan que la arena se esparza o los olores se difundan por la casa pero puede que a él le resulte desagradable o inadecuado.

Con los areneros abiertos se evita más fácilmente el problema del tamaño y que se concentre el olor, que para nosotros quizá no es lo mejor pero para él, que es el que lo usa y que tiene una sensibilidad olfativa mucho mayor que la nuestra, puede ser un gran cambio a mejor. En estos casos cuanto mayor sea la pared será más fácil evitar la salida de arena al suelo.

Las cajas de almacenamiento están empezando a constituir un gran recurso en este sentido, tanto abiertas como cerradas, especialmente para los gatos de gran tamaño.

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Si queréis leer más sobre este tema os recomiendo este enlace sobre problemas veterinarios relacionados con la evacuación y este artículo y éste sobre marcaje y ansiedad.

La imagen de las posturas adecuada y no adecuada la he encontrado aquí, la del marcaje vertical es de este artículo y la de los areneros caseros, es de aquí. La de la cabecera, de este artículo sobre el síndrome urológico felino.