Existe la falsa creencia de que es posible saber si un gato tiene fiebre simplemente tocando su nariz. Se asocia su temperatura alta o su sequedad con la fiebre. Pero no siempre es así. La temperatura normal del gato se encuentra en torno a los 38 grados y el propio ambiente puede influir en esta temperatura. Un gato con fiebre que se encuentre en un ambiente frío tendrá fresca la nariz.

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