La gingivitis es una afección de la boca que muchos de nosotros padecemos en algún momento de nuestra vida. Las encías se inflaman, duelen e incluso sangran, y cuestiones tan básicas como comer se pueden ver afectadas. Y nuestros gatos no se libran de sufrirla también.

Como no soy veterinaria pero he tenido que leer bastante sobre el tema porque en casa está presente, voy a dar unas nociones básicas que he ido aprendiendo pero recomiendo buscar más información y hablar con un veterinario si pensáis que vuestros gato puede padecerlo.

En una boca sana los dientes tendrán un color blanco y las encías un color rosa claro, sin presentar hinchazones. Si hay gingivitis la encía presentará un color rosa oscuro e hinchazón. Hay muchos grados en este tema, desde una simple línea rosa más fuerte en la zona que se une a los dientes, que nos va indicando que debemos estar vigilantes hasta una hinchazón sangrante que nos exija una visita urgente al veterinario. En Google se pueden ver muchas imágenes sobre este tema, por si queréis haceros una idea.

Lo habitual es que la gingivitis se presente inicialmente o de forma más intensa en la parte posterior de la boca (los dientes masticadores), por lo que es necesario revisar periódicamente esa zona levantando con cuidado el labio del gato. Como sugerencia, es mejor hacerlo con delicadeza cuando le veamos dormido o en estado de relax.

Además de revisar el aspecto y coloración de sus dientes, hay síntomas que pueden ponernos en alerta de la existencia de este problema. Los gatos pueden estar inapetentes o incluso dejar de comer (les duele al hacerlo). En estados más avanzados puede producirse una pérdida de peso. El gato también puede sentir dolor al tocarle la cabeza y su boca tiene un olor desagradable, como a podrido. Y puede producir salivación excesiva.

¿Y por qué sucede?

El origen no siempre está claro, aunque hay varios aspectos que influyen en su aparición, algunos tan cotidianos como la comida o la limpieza bucal.

El caso más habitual es que aparece debido a la acumulación de sarro y placa bacteriana, que se acumula en el diente en la zona de contacto con la encía. Esta acumulación favorece la aparición de toxinas que inflaman la encía, por lo que una limpieza escasa (o directamente inexistente) puede llevar a la aparición de la enfermedad. Lo habitual es que nuestro gato no sea un gran fan del cepillado de los dientes. Es importante que se le acostumbre desde bebé al cepillado para que al ser mayor se deje manipular. Si hemos llegado tarde a esta habituación en el mercado hay productos que ayudan a la eliminación de este sarro. No os voy a hablar de marcas pero para poneros en la pista por si os interesa, existe un líquido que se mezcla con el agua (aunque no todos los gatos están dispuestos a beber el agua si detectan su olor) o algas que se mezclan con la comida. También se recomienda que desde pequeños se acostumbren a masticar zanahoria o manzana (como premios) ya que su textura puede ayudar en la limpieza de dientes.

Sobre la alimentación hay que tener en cuenta que un exceso de dieta blanda puede favorecer la gingivis. Aunque se recomienda que cada día tome unos 20-30 gr de comida húmeda, el alimento base debe ser pienso seco. Lo más conveniente son granos grandes que obliguen al gato a masticar. Y como para todo, siempre es más recomendable un pienso sin cereales que los que generalmente encontramos en un supermercado. Respecto a los piensos sin cereales y su importancia os recomiendo leer este interesante artículo de La gatoteca.

Además, la aparición puede estar favorecida por un sistema inmunológico que no se encuentre en perfectas condiciones. Puede deberse a una enfermedad, no necesariamente grave, o incluso a estrés puntual o continuado.

¿Qué se puede hacer en caso de que haya síntomas?

Consultar siempre con el veterinario. En caso de que realmente haya una gingivitis, el tratamiento estará determinado por su gravedad. Antibióticos o limpieza de sarro son los más habituales, pero incluso la extracción de piezas dentales puede ser necesaria si la enfermedad está en grado avanzado. Tened en cuenta que la propia enfermedad puede producir la caída de dientes.

Y por si no fuera suficiente, puede ser contagiosa, aunque la predisposición genética tiene una importante carga. Es posible que de dos gatos que comen y beben de los mismos recipientes sólo uno de ellos tenga la enfermedad.

La última idea que quiero dejaros es que la gingivitis aparece de forma gradual. De hecho las primeras limpiezas de boca no suelen producirse antes de los 6 años. Si el gato la desarrolla de repente puede tener una infección grave, carencia importante de vitaminas o un mal funcionamiento de un órgano importante. En este caso es imprescindible consultar con el veterinario de forma inmediata.

Si queréis leer más, podéis hacerlo aquí.