Los gatos en libertad nunca comen al lado del agua. Es una medida de protección: si hay una presa muerta junto el agua, ésta puede haberse contaminado. Aunque en una casa no existe ese peligro los gatos se sentirán más cómodos si se encuentran en espacios separados. Para favorecer que beban y no sientan temor intenta situar la comida y el agua en habitaciones diferentes, o con una distancia de al menos 2 metros.